
La cosa se presume más larga aún. Es una vergüenza que esta auténtica joya del barroco y mudéjar se esté destruyendo. Todos los que amamos el arte y a nuestra ciudad de Sevilla no podemos consentir semejante atropello. Entre todos podemos conseguirlo.
Como simbolo de nuestra reivindicación, llevaremos también nuestro lazo color albero, el símbolo de esperanza.
Llevaremos nuestras armas para esta lucha que no son otras que nuestro inconformismo; la ilusión porque esto se solucione de una vez por todas, y nuestro amor por este emblemático monumento nacional.