
Estos cultos que culminaron con una convivencia entre las Hermandades establecidas temporalmente en el Templo Parroquial de San Román debido al cierre por ruina de la sede canónica de las mismas, Santa Catalina. Este acto de confraternidad tuvo lugar en nuestra Casa de Hermandad.
El día siguiente, día 13, bajo la presidencia y predicación del Iltmo. y Rvdmo. Monseñor D. Antonio Hiraldo Velasco, Párroco de San Román y Santa Catalina y Canónigo de la S.M.P.I. Catedral, tuvo lugar la celebración de la Solemne Función Principal de Instituto, con Comunión General. Esta Hermandad de Santa Lucía, según dictaminan nuestras Santas Reglas, Pública y Solemne Protestación de Fe Católica.
Este día nuestra Corporación se vio honrada con la asistencia a esta Celebración Principal de Representantes del Consejo General rehermandades y Cofradías de nuestra ciudad, así como Hermanos Mayores y Representantes de las siguientes Hermandades: Hermandad de la Exaltación; Hermandad de Ntra. Sra. del Carmen y Mª. Stma. del Rosario; Hermandad de la Sagrada Cena Sacramental; Hermandad de Los Gitanos; Hermandad de la Sagrada Mortaja; Hermandad Sacramental de San José Obrero; Hermandad de Nuestra Señora de la Sierra; Hermandad de la Pura y Limpia Concepción Coronada; Hermandad de Ntra. Sra. de Montemayor; Hermandad de Nuestra Señora de las Nieves; Hermandad de la Divina Pastora (Santa Marina); Hermandad de Ntra. Sra. del Carmen (Calatrava); Hermandad de Nuestra Señora de Araceli y Asociación de Fieles de María Auxiliadora (Stma. Trinidad).
A la finalización de estos Solemnes Cultos de Reglas, se interpretó el Himno a Santa Lucía, felizmente recuperado y que esperamos sea instrumentado en su versión de marcha procesional, a fin de ser interpretado (D.m.) durante la próxima salida procesional.
Asimismo el siguiente domingo día 14, permaneció expuesta a la veneración de los fieles y devotos, nuestra Amantísima Titular durante el transcurso de la mañana de este día, revistiendo la solemnidad acostumbrada; hermanos y devotos, en incesante peregrinar, no dejaron de acercarse a los pies de su bendita imagen para solicitarle su amparo y auxilio.