
El Dios de bondad infinita, que nos llamó de las tinieblas a su Luz, derrame por medio de Su Palabra la claridad necesaria para afianzarnos en el camino de su Reino.
En las próximas Navidades, Epifanía y Año Nuevo, El nos lo conceda feliz, próspero y escuche siempre nuestras súplicas.